martes, 13 de junio de 2017

UN ENEMIGO DEL PUEBLO


"Eso no puede ser en una sociedad bien organizada. El individuo tiene que subordinarse al bien general. O mejor dicho, a las autoridades que tienen a su cargo el bienestar común".

Peter Stockmann (Charles Durning) a Thomas Stockmann en "Un enemigo del pueblo" (George Schaefer, 1978)

¿Cómo relacionaríamos al actor Steve McQueen con el dramaturgo Henrik Ibsen? Vayamos por partes. Como en tantas otras ocasiones en el cine, existen al menos dos rutas, una corta y la otra más larga.

McQueen encarnó al Doctor Thomas Stockmann en "Un enemigo del pueblo" (George Schaefer, 1978), una de las adaptaciones cinematográficas del drama teatral escrito en 1883 por el célebre autor noruego y un proyecto personal del actor que implicó a las modestas productoras First Artists y Solar Productions


Steve McQueen y George Schaefer

La senda más intrincada se inicia en el actor y director escénico Konstantin Stanislavski  (1863-1938), que en 1900 montó una versión de la obra original de Ibsen en el Teatro del Arte de Moscú. En 1905, en la entonces Petrogrado (San Petersburgo), el propio Stanislavski interpretó al Doctor Stockmann.

En su faceta de pedagogo teatral, Stanislavski ideó su particular método interpretativo, que llegó los Estados Unidos de la mano, entre otros, de Richard Boleslavski (1889-1939).


Desde 1920, el ya conocido como Boleslavsky comenzó a instruir en El Método a numerosos discípulos, entre los que se encontraba Lee Strasberg (1901-1982), más tarde director del emblemático Actors Studio, donde se formó como actor Steve McQueen.

LA PELÍCULA

El guión cinematográfico corrió a cargo de Alexander Jacobs (1927-1979) que para ello se basó en la adaptación de 1950 de Arthur Miller sobre el original de Ibsen para ser representado en el Teatro Broadhurst de Broadway.

En su juventud, Henrik Ibsen había trabajado como aprendiz de farmacia; quizás en esa experiencia obtuvo los conocimientos necesarios sobre la contaminación de las aguas.


Arthur Miller (1915-2005)

El argumento de esta película es sencillo: un médico descubre que las aguas del próspero balneario local se encuentran infectadas por una peligrosa bacteria tifoidea que podría comprometer gravemente la salud de los turistas y los vecinos del pueblo.

Una vez hecho público su hallazgo, el doctor deberá enfrentarse con los poderes públicos y económicos locales, que identifican al galeno como una amenaza para el futuro y el bienestar de su comunidad.


Bibi Andersson es Catherine Stockmann

A destacar las interpretaciones de Bibi Andersson, en el papel de la abnegada esposa Catherine Stockmann, y del veterano Charles Durning, metido en la piel del cínico fullero Peter Stockmann, hermano y rival del médico como el alcalde de la ciudad.

CINEFILIA 

Steve McQueen hubiera preferido a su esposa Ali MacGraw para personificar a Catherine Stockmann, pero el matrimonio se disolvió poco antes del rodaje.


Sí compartieron pantalla en "La huida" (Sam Peckinpah, 1972), un dinámico cóctel de thriller, road movie y cine de robos y atracos convertido en todo un éxito taquillero.

UNO CONTRA TODOS

La porfía de un héroe solitario en contraposición a los intereses espurios de una gran corporación, ya sea un ayuntamiento, una inmobiliaria, una empresa farmacéutica o una industria que derrama vertidos tóxicos, no resulta novedosa en la historia del cine.

Al respecto, consideremos películas como "Tiburón" (Steven Spielberg, 1975), "Erin Brockovich" (Steven Soderbergh, 2000) o la más reciente "La doctora de Brest" (Emmanuel Bercot, 2016).


Otro ejemplo más. En la cuestionada "En tierra peligrosa" (Steven Seagal, 1994), el protagonista Forrest Taft (Steven Seagal) cuestiona y combate los réditos del capitalismo más salvaje antagónicos con la protección medioambiental.

En nuestra humilde opinión, la idea más atractiva que subyace en el drama original de Henrik Ibsen radica en la cruel perversión de la democracia cuando deriva hacia el más recalcitrante de los populismos, siendo hábilmente manipulada y pervertida por el poder político. De esta manera, toda la comunidad de Kirsten Springs, salvo la honrosa excepción del Capitán Forster (Richard Bradford), con su pérfido alcalde a la cabeza, no duda ni un instante en masacrar al héroe y su familia, castigándolos al ostracismo y expulsándolos al destierro, por el simple hecho de contar la verdad.

OTRAS VERSIONES

"Un enemigo del pueblo / Ganashatru" (Satyajit Ray, 1989) es también el título de esta cinta hindú ambientada en una próspera aldea bengalí poseedora de un templo especialmente atractivo para los visitantes. El honorable Doctor Ashok Supta (Soumitra Chatterjee) descubre un grave problema de salud pública que puede comprometer el futuro de su comunidad.


En 1981, bajo la dirección de Francisco Abadel acreditado espacio televisivo Estudio 1 dedicó su espacio a "Un enemigo del pueblo", en la versión protagonizada por José Bódalo como Thomas Strockmann, Irene Gutiérrez Caba como Catherine Strockmann y Alberto Fernández como el alcalde Strockmann.


Dentro de las múltiples adaptaciones teatrales, destacamos la dirigida en 1998 por Trevor Nunn, escenografía de John Napier y protagonizada por el incombustible Ian McKellen como Thomas Stockmann.

sábado, 13 de mayo de 2017

LA HISTORIA DE JAN


Coincidiendo con el Día Mundial del Síndrome de Down, dentro del III Ciclo de Cine y Medicina organizado por el Ilustre Colexio Oficial de Médicos de Ourense, en colaboración con el Cineclube Padre Feijoo y con el patrocinio de A.M.A. Agrupación Mutual Aseguradora, se proyectó la película "La historia de Jan" (Bernardo Moll, 2016).

Al finalizar tuvo lugar un provechoso debate sobre este documental en el que participaron madres, educadoras, médicos, críticos de cine y público en general.

La historia original nació de un blog, el que Bernardo comenzó el 14 de diciembre de 2009 tras el nacimiento de su hijo Jan aquel mismo 4 de noviembre ("el síndrome de Down ha llegado a nuestras vidas"). Se trata de una cariñosa semblanza del pequeño, también de sus padres, Bernardo y Mónica. Bernardo Moll es montador de películas, guionista y productor. Mónica Vic es actriz y coach de actores.

Esta coyuntura permite la explicación de una película cuidadosamente planteada y filmada por unos padres que se desenvuelven profesionalmente en el mundo cinematográfico. Es su particular y especial visión, pero resulta que cada madre y padre con una hija o un hijo con síndrome de Down podría escribir y filmar la historia de su propio Jan (o Sofía, Carlota, Pablo, Lucía, Sergio, María...)



Y es que ese mundo que a priori pudiera parecernos idílico es posible porque la joven pareja dispone del tiempo necesario para dedicárselo en exclusiva a su pequeño Jan. En la realidad, muchos niños con síndrome de Down nacen en familias con más hermanos, con unos progenitores que deben administrar sus cuidados entre toda su prole, tal vez con menos recursos materiales, intentando conciliar su vidas laborales con sus obligaciones familiares. Esta fue la tónica general entre las madres y los padres que asistieron a la proyección de "La historia de Jan" en Ourense.

Jan nació poco antes de Navidad. El devenir de los días, los capítulos de su vida el tiempo destacan alrededor de estas fiestas entrañablemente familiares: las reuniones de abuelos, tíos y primos, las uvas de la suerte que todo el mundo apura a su alrededor, la mañana de Reyes, la ilusión por los regalos...

También destacamos la escena final con la cámara subiendo al cielo en un plano cenital mientras en la playa de Carnota Jan juega al fútbol con sus padres. 

EL DUELO


"Hay un momento que pasa por el duelo del bebé que no tuviste... Me lo puedo perder llorando, y no me lo quiero perder llorando"

Mónica Vic en "La historia de Jan"

Cuando unos padres reciben la primera noticia comunicándoles que su hijo o su hija tiene síndrome de Down en sus mentes surge el típico estereotipo de estos niños.

En "La historia de Jan" apreciamos como la madre llora desconsoladamente de espaldas a la cámara mientras el padre observa en silencio cómo ella amamanta a su pequeño retoño.

EL DIAGNÓSTICO

Hace años, antes del desarrollo  de los estudios cromosómicos, el diagnóstico de un niño con síndrome de Down se realizaba en base a la presencia de una serie de rasgos clínicos

Todavía hoy en día los indicadores clínicos resultan útiles para diagnosticar niños con Down en el momento del nacimiento, así como para seleccionar aquellos a los que recomendar un diagnóstico cromosómico.

En estos casos, el objetivo de todo diagnóstico precoz es conseguir que los padres acepten plenamente a su hijo, entendiendo sus problemas para que puedan tomar las decisiones más acordes respecto al futuro del pequeño.

Los estudios clásicos han descrito los rasgos más frecuentemente encontrados en los recién nacidos con síndrome de Down:
  1. Hipotonía generalizada
  2. Laxitud articular
  3. Pliegue cutáneo sobrante en la nuca
  4. Hendiduras palpebrales oblícuas
  5. Epicanto palpebral
  6. Orejas displásicas
  7. Protusión lingual
  8. Pliegue palmar único
  9. Clinodactilia del 5º dedo de las manos
  10. Pliegue único interfalángico
  11. Diastasis entre los dedos 1º y 2º de los pies


"Virgen con niño". Témpera sobre madera
Andrea Mantegna 1490, Academia Carrara de Bérgamo

Una de las cuestiones planteadas en la película tiene relación con el diagnóstico de esta patología. ¿Cómo es posible que una madre se entere justamente al dar a luz que su hijo tiene un síndrome de Down? ¿Acaso hubo fallos en el diagnóstico prenatal?

En algunas ocasiones, los cromosomas no se separan correctamente en el momento de la división que genera dos células hijas a partir de una célula madre. Si estos ocurre en los gametos, las células reproductivas resultantes no portan el número correcto de cromosomas y en consecuencia el embrión puede presentar aneuploidías, la misma circunstancia que ocurre en las células tumorales.

En la mayoría de las ocasiones, las aneuploidías resultan incompatibles con la vida. Pero en otros casos, como por ejemplo en el síndrome de Down (trisomía del par 21) o en el síndrome de Patau (trisomía del par 13) los embriones resultan completamente viables.


Síndrome de Patau

Entonces ¿por qué algunos síndromes de Down son embarazos frustrados y otros alcanzan la edad adulta?

Un reciente estudio publicado en la revista Cell ha desvelado que cambios en el número de cromosomas pueden provocar variaciones en el ciclo celular y en la expresión genética de células completamente idénticas. Sin embargo, todavía no está claro cómo se produce este proceso.

En el síndrome de Down existen tres variaciones genéticas:
  1. Trisomía 21, en la que se engloban alrededor del 90% de los casos. Al unirse los gametos, en el óvulo fertilizado aparecen 3 cromosomas 21. En las divisiones celulares posteriores, en todas y cada una de las células resultantes va a existir un cromosoma 21 extra. Su causa es una disyunción meiótica en el óvulo (con más frecuencia, y relacionado con la edad materna) o  en el espermatozoide.
  2. Trisomía 21 mosaico, una forma rara en la que la presencia del cromosoma 21 extra no está presente en todas las células. La causa no se encuentra en el momento de la fertilización, sino después de la misma, una no disyunción mitótica del cromosoma 21 después de la concepción . En los mosaicismos, unas células pueden tener un número normal de cromosomas (46), mientras otras no (47).
  3. Trisomía 21 por traslocación, presente en un 3-4% de los casos. Una parte del cromosoma 21 (el brazo corto) se adjunta (trasloca) a otro cromosoma acrocéntrico, generalmente 13, 14 o 15. El portador tendrá 45 cromosomas, pero todos ellos contendrán el mismo material genético de una persona con 46 cromosomas, porque el material traslocado está presente, aunque fuera de su lugar habitual. Las parejas que han tenido un hijo con trisomía por traslocación presentan un mayor riesgo de tener hijos futuros con este mismo trastorno. Si el portador es el padre, el porcentaje es del 3%, pero si la portadora es la madre, este porcentaje se incrementa hasta el 12%.

Respecto al diagnóstico, la diferencia está en la categoría de la prueba realizada:
  • Las pruebas de evaluación estiman la probabilidad de que el recién nacido tenga un síndrome de Down. Pueden existir falsos positivos y negativos.
  • Las pruebas diagnósticas establecen si el embrión (antes de nacer) tiene el síndrome de Down. Son más caras y presentan más riesgos.
Dentro de las pruebas de evaluación se encuentran:
  • Ecografía: valorando la translucidez nucal, entre las semanas 10 a 14, capaz de identificar un 80% de los casos al detectar un edema nucal.
  • Análisis bioquímicos: basadas en la detección de determinados marcadores hormonales: AFP (alfa-fetoproteína), de origen fetal y disminuida en este caso, Fracción Beta de la Gonadotrofina Coriónica Humana (total o libre), de origen placentario y aumentada en la trisomía 21, Estriol no conjugado (uE3), de origen feto-placentario, también disminuido en este caso, Inhibina-A, de origen placentario - citotrofoblasto, aumentada en la trisomía 21 entre las semanas 14 - 16 de gestación, PAPP-A (glicoproteína sintetizada en el trofoblasto), que disminuye significativamente durante el primer trimestre (semanas 6 - 11) en todas las cromosomopatías, si bien no varía durante el 2º trimestre.
Dentro de las diagnósticas tenemos:
  • Amniocentesis: entre las semanas 14 a 17. Mediante guía ecográfica se punciona la cavidad amniótica por vía abdominal para conseguir una muestra de líquido amniótico (20 ml). Al ser un procedimiento invasivo, puede provocar abortos (1-2% de los casos), lesiones fetales o infecciones maternas. Permite obtener para cultivo células fetales, trofoblásticas o de las membranas extraembrionarias (riesgo de mosaicismo).
  • Análisis de las vellosidades coriónicas, entre las semanas 8 y 11, obteniéndose un fragmento de material placentario. Permite análisis antes de que exista una cantidad suficiente de líquido amniótico; además el estudio cromosómico es más rápido pues los cultivos celulares no son necesarios, si bien los riesgos para el feto y la madre son similares a la amniocentesis.
  • Prueba percutánea del cordón umbilical, después de la semana 18, puncionando la vena umbilical guiada por ecografía. Tiene una mortalidad asociada cercana al 2%. Su uso actual se ha restringido a estudios de alto riesgo de aneuploidía y en casos de anemia fetal en la isoinmunización por el factor Rh.

Retrato de Lady Cockburn con sus tres hijos. Oleo sobre lienzo
Sir Joshua Reynolds 1773. National Gallery de Londres

El test de ADN fetal para la detección de alteraciones cromosómicas evita en la mayoría de los casos la realización de una prueba invasiva (como la amniocentesis) soslayando sus riesgos.

Solamente precisa una sencilla extracción de sangre venosa materna en gran parte de aquellas pacientes a las que antes se recomendaba una amniocentesis para descartar un síndrome de Down (también de Edwards o de Patau).

Ser realiza a partir de la 10ª semana de gestación, contando una elevada fiabilidad (99% en síndromes de Down), si bien este test no se aconseja de manera generalizada a todas las embarazadas (sólo factores de riesgo) porque los posibles falsos positivos alcanzan el 5% de los casos (implicando amniocentesis innecesarias)

CRECIMIENTO Y APRENDIZAJE

¿Integración o educación especial? Esa fue otra de las cuestiones a debatir, entendiendo que cada caso necesita una aproximación personalizada y específica. Grosso modo, nos atrevemos a decir que no existe un único síndrome de Down, sino diferentes niños con dicho síndrome.

Estos niños, tal y como se refleja en la película en el caso de Jan, atraviesan diversas etapas en su desarrollo:

a) Motricidad: la hipotonía es responsable de su aparente torpeza y falta de equilibrio. Estos niños comienzan a caminar más tarde (20-22 meses de media). Por ello la sedestación, el gateo y el caminar de forma autónoma resultan habilidades tardías.

Además existe una hiperlaxitud ligamentosa susceptible de fisioterapia más que de estimulación motora.

b) Comunicación: los niños con síndrome de Down entienden más de lo que son capaces de expresar. Su comunicación gestual supera al habla. Balbucean sus primeras sílabas sobre los 11 meses y pronuncian las priemras palabras con significado sobre los 18 meses.

c) Emociones y sociabilidad: en este campo, los niños con síndrome de Down destacan. Son muy sociables y enseguida buscan la atención de los demás. Aprenden a sonreír a los 2 meses y no presentan dificultades para asimilar las expresiones faciales, los tonos de voz y las posturas corporales.

d) Capacidad sensorial: debido al retraso en el desarrollo motor, estos niños tardan más en explorar y entender el mundo que les rodea. Por término medio, tardan 6 meses en alcanzar los objetos para agarrarlos con las manos. Además pueden presentar ciertas peculiaridades específicas, como el rechazo hacia las manos mojadas o sucias. 

e) Aprenzizaje y cognición: su aprendizaje verbal es característico, pues procesan y recuerdan mayor lo que oyen que lo que escuchan. Tampoco son especialmente persistentes en la solución de problemas.


En "La historia de Jan" contemplamos a unos padres especialmente entregados en la educación de su hijo, estimulándolo y dándole oportunidades para aprender en diferentes centros educativos especializados.

Sus profesiones les permiten dedicarle mucho tiempo a su pequeño. Básicamente resultan llamativos todos los esfuerzos que realizan para que el niño fortalezca su musculatura. Los expertos advierten al respecto que una sobrecarga de estímulos puede resultar contraproducente, pues estos pequeños resultan más vulnerables frente al estrés.

EL SINDROME DE DOWN EN EL CINE

"León y Olvido" (Xavier Bermúdez, 2004) fue la primera película en la historia del cine español protagonizada por un actor (Guillem Jiménez) con síndrome de Down. Si bien fue rodada íntegramente en A Coruña, se trata de una cinta estrechamente vinculada a Ourense, no solo por ser la patria chica de su director, sino porque también contó con la presencia del músico ourensano Coché Villanueva como autor de su banda sonora y porque en su estreno resultó galardonada con los premios al mejor director y a la mejor actriz (Marta Larraldeen el Festival de Cine Independiente de Ourense.


Precisamente en la entrada que el 15 de julio de 2008 le dedicamos en este mismo blog, realizábamos un somero repaso de los filmes relacionados con el síndrome de Down, un particular catálogo a buen seguro hoy en día superado.


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viernes, 28 de abril de 2017

LA VERDAD DUELE


- "Cuando haya pitado 3 veces, buscáis a un compañero, cualquier compañero, y chocad contra él. Sed efectivos, ¡sed violentos!"

- "La forma de neutralizar a ese jugador es agarrándolo por el cuello y apretando. Aprieta hasta que le corra la mierda por las piernas, ¿te has enterado?"

El cine ha fijado sus focos en el futbol americano como la fuente de inspiración de edificantes historias de esfuerzo y superación. Así, en "Rudy, reto a la gloria" (David Anspaugh, 1993) descubrimos al joven Daniel Rudy Ruttiger (Sean Astin) y su anhelo por convertirse en jugador de la Universidad de Notre Dame (Indiana), pese a no contar con una beca deportiva. El guión fue obra de Angelo Pizzo, el mismo creador de "Hoosiers, más que ídolos" (David Anspaugh, 1986), emblemático filme que ensalza el mítico triunfo del modesto equipo de baloncesto del Instituto Milán de Indiana en 1954, con Gene Hackman y Dennis Hooper encabezando su elenco artístico.



"Invencible" (Ericson Core, 2006) se fundamenta también en una historia real, la del camarero Vince Papale. En 1976, a la edad de 30 años, consiguió debutar como receptor con el equipo profesional de los Philadelphia Eagles, interpretado en esta ocasión por Mark Wahlberg


Vince Papale y Mark Wahlberg

CINEFILIA

Años más tarde, el actor Sean Astin repetiría como protagonista en otro film relacionado con el fútbol americano, representando al entrenador Hank Erwin en "Woodlaw" (Andrew y John Erwin, 2015), un drama deportivo de temática religiosa en contra del segregacionismo y la intolerancia.



Pero en el futbol profesional americano no todo lo que reluce es oro y pundonor. En el año 2012, una investigación de la National Football League (NFL) evidenció una trama de recompensas protagonizada por los jugadores defensivos de los New Orleans Saints, premiados cada vez que lesionaban a un rival entre 2009 y 2011. De esta manera, de 22 a 27 jugadores de los Saints habrían participado en semejante complot. Sería un caso excepcional si no fuera porque varios implicados afirmaron que este tipo de gratificaciones habría existido desde siempre.

Sacar a un adversario del campo se pagaba entonces a 1000 dólares. Dejarlo fuera de combate para el resto del partido suponía 1500 dólares. Durante las eliminatorias de play off dichas cantidades podrían incluso doblarse o triplicarse. Uno de los machacados fue Kurt Warner (180 cm y 99 kilos), el quarterback de los Arizona Cardinals, "jubilado" en 2009 de manera tan marrullera en el que fuera su último partido.


Kurt Warner

CINEFILIA

La retirada prematura de la estrella del equipo y su sustitución por un jugador irreverente es la temática de "Juego de campeones" (Brian Robbins, 1999), en la que el malogrado Paul Walker encarna a Lance Harbor, el lesionado astro de los West Caan Coyotes, James Van Der Beek a su sustituto Jonathan Mox Moxon y el veterano Jon Voigt al inflexible entrenador Bud Kilmer.



Los protagonistas de "Juego de campeones" con Jon Voigt a la cabeza

Por cierto, un entrenador poco parecido a Harold Jones (Ed Harris) de "Me llaman Radio" (Mike Rich, 2003) consagrado a integrar en la estructura de su equipo de fútbol americano del Instituto T.L. Hanna High School (Carolina del Sur) al joven discapacitado de color interpretado por Cuba Gooding Jr., en un film basado en una historia real que llegó a ser publicada por la revista Sports Illustrated.


"Concussion" es el título original de "La verdad duele" (Peter Landesman, 2015), término técnico que se traduce como conmoción o contusión cerebralprovocada generalmente por un traumatismo craneoencefálico y que cursa con una pérdida temporal de la función cerebral. Siempre y cuando dicho quebranto de la conciencia, la confusión y/o la desorientación duren menos de 30 minutos, calificaremos su intensidad como leve .

La sintomatología resulta variable, con manifestaciones físicas, cognitivas y emocionales que incluso pueden pasar sutilmente desapercibidas: pérdida de conciencia, amnesia, cefalea, visión borrosa, diplopia, inestabilidad emocional (con irritabilidad, frustración e incluso agresividad), falta de concentración, disminución del tiempo de reacción y trastornos del sueño.

Si bien frecuentemente las pruebas de imagen (TAC, RNM) son normales, los efectos de esta patología a nivel individual y familiar pueden resultar devastadores.

"La verdad duele" es una película basada en hechos reales, con guión del propio Peter Landesman, que se inspiró para ello en un artículo periodístico de la escritora y profesora Jeanne Marie Laskas publicado en 2009 en la revista "Gentlemen´s Quarterly". Relataba los descubrimientos del patólogo forense de origen nigeriano Dr. Bennet Omalu al respecto de la encefalopatía crónica traumática en los jugadores profesionales de fútbol americano, lo que llevó a este tenaz galeno a enfrentarse directamente con la todopoderosa NFL: se estima que solamente por sus contratos televisivos percibe 3000 millones de dólares anuales.

Tradicionalmente este tipo de patología encefálica neurodegenerativa se venía conociendo como demencia pugilística o "punch drunk syndrome", provocada por repetidos traumatismos cerebrales de diferente intensidad, asintomáticos en muchas ocasiones. Descrita por primera vez en los boxeadores, en las últimas décadas se ha ido detectando en otros deportes de contacto, como por ejemplo el fútbol americano, el hockey, las artes marciales y el rugby.


Robert de Niro como Jake La Motta en "Toro salvaje" (Martin Scorsese, 1980)


El 13 de octubre de 1928, en la prestigiosa revista JAMA, el patólogo forense estadounidense Harrison S. Martland explicaba por primera vez las lesiones y los síntomas padecidos por diversos boxeadores, dependiendo de la duración de sus carreras deportivas y la cantidad e intensidad de los golpes recibidos de forma continuada en sus cabezas.


Doctor Harrison Standford Martland (1883-1954)

En la década de los 70, tras valorar a un número considerable de púgiles con este tipo de trastornos, se concluyó que padecían una patología específica y distinguible de las demás enfermedades neurodegenerativas.

Recordemos que las conmociones cerebrales están causadas por las fuerzas de aceleración y deceleración bruscas causadas por un golpe o un placaje, (independientemente de la parte del cuerpo receptora del impacto), así como por la rotación forzada de la cabeza.





En el año 2008, en la Universidad de Boston se fundó el primer banco de cerebros destinado a investigar la encefalopatía crónica traumática en jugadores de fútbol americano veteranos. Este centro informó que se había detectado dicha patología neurodegenerativa en 87 de 91 cerebros de los profesionales retirados.

Otros datos son además tremendamente contundentes: si la esperanza de vida media en los varones estadounidenses se sitúa en 76 años, la de los jugadores de la NFL cae hasta los 57 años.

LESIONES ENCEFÁLICAS EN BOXEADORES

El 12 de junio de 1982, David Noonan firmaba un artículo titulado "Boxing and the Brain" en el Magazine del New York Times. Advertía que la mayoría de los fallecimientos ocurridos sobre los cuadriláteros fueron provocados por traumatismos cerebrales, y que cualquier intento por reducir la morbimortalidad pugilística pasaría por conocer los efectos del boxeo sobre el encéfalo.

Los efectos a corto plazo pueden ir desde una conmoción hasta una hemorragia cerebral o incluso la muerte. Los efectos a largo plazo constituyen esa entidad particularmente conocida como demencia pugilística, encefalopatía crónica de los boxeadores o síndrome de los puñetazos.

Mike Lane y Humphrey Bogart son Toro Moreno y Eddie Willis en
"Más dura será la caída" (Mark Robson, 1956)

Cuando un boxeador inicia un combate, diversas partes de su encéfalo comienzan a trabajar coordinadamente: la formación reticular, en el núcleo del tronco encefálico, interactúa con otras estructuras que controlan sus movimientos, el funcionamiento de su aparato cardiovascular y recogen la información sensorial procedente del sistema nervioso central. Diferentes áreas de su corteza cerebral procesan estímulos visuales y auditivos. Su sangre oxigena músculos y encéfalo, su razonamiento se encuentra plenamente operativo. Y de repente, comienza a recibir golpes en la cabeza. Su intención (y la de su rival) es finalizar el combate por la vía rápida, atacando estratégicamente la parte más vulnerable.

Tras estudiar los cerebros de los boxeadores mediante técnicas de imagen (TAC) y según sus autopsias, existen 3 características anatómicas indicativas de la demencia pugilística:

1º/ Atrofia cortical: el rebote persistente del cerebro contra el cráneo durante años provoca la erosión de las neuronas corticales. La corteza cerebral se desgasta y adelgaza porque progresivamente va perdiendo tejido neuronal.

2º/ Dilatación de los ventrículos, lugar donde se produce el líquido cefalorraquídeo.

3º/ Cavum septum pellucidum: orificio en la membrana que separa dos de los ventrículos como resultado de las fuerzas de concusión en el centro del cerebro. Este daño, aunque anatómicamente menos aparente, puede acarrear graves consecuencias clínicas, como déficit mnésico, marcha inestable (implicando al cerebelo y al propio tronco del encéfalo) y temblor.

El temblor de los boxeadores podría deberse a afecciones en el tálamo y la sustancia negra, estructuras críticas relacionadas con la enfermedad de Parkinson.


Russell Crowe es James Braddock en "Cinderella Man: el hombre que no se dejó tumbar" (Ron Howard, 2005)

¿Cómo se relacionaron los hallazgos del Doctor Omalu en los jugadores de la NFL con aquellos otros detectados con anterioridad en los boxeadores?

En una escena de "La verdad duele" el protagonista consulta diversos tratados y artículos de investigación. Uno de ellos es "Medical aspects of boxing, particulary from a neurological standpoint", publicado el 16 de febrero de 1957 en el British Medical Journal (BMJ) por MacDonald Critchley, prestigioso neurólogo del King´s College Hospital de Londres.



En 1949, el Doctor Critchley estudió 21 casos de encefalopatía crónica pugilística. El tiempo promedio desde el inicio en la competición hasta la aparición del trastorno neurodegenerativo fue de 16 años, oscilando entre los 6 y los 40. Las evidencias clínicas detectadas apuntaban al efecto acumulativo de pequeñas lesiones cerebrales a lo largo del tiempo, involucrando a las principales áreas cerebrales, con variaciones personales en cada caso.

La mayor parte de la literatura médica ha recopilado datos procedentes de boxeadores amateurs. Los estudios sobre púgiles profesionales son más bien escasos. De esta manera hemos conocido que entre el 25 y el 95% de las lesiones se producen en la cabeza, que la mayoría son de magnitud leve y que éstas suelen ser contusiones y laceraciones.



Will Smith encarnó a Muhammad Ali en "Ali" (Michael Mann, 2001)

Sin embargo, escasean los estudios sobre las repercusiones neurológicas a largo plazo de toda esta serie de impactos, si bien existen trabajos que demuestran que las lesiones en el boxeo son muy inferiores a las producidas en otros deportes de contacto como el fútbol americano, el hockey o el rugby, sobre todo en campeonatos de aficionados. 

Por otra parte, los medios de protección no resultan completamente seguros a la hora de evitar lesiones y traumatismos. Siempre y cuando no se tomen las medidas oportunas las lesiones encefálicas resultarán irreversibles.

Paul Newman interpretó a Rocky Graziano en "Marcado por el odio" 
(Robert Wise, 1956)

En el boxeo tienen lugar diferentes combinaciones de golpes que van desde el impacto lineal directo, pasando por la hiperextensión de la columna cervical y la rotación de la cabeza en trayectoria oblicuas.

En cada golpe, intervienen dos tipos de fuerzas:  (A) la generada por el puñetazo y (B) la resistencia de la cabeza al golpe. Al chocar, las dos masas se deforman, y mientras la cabeza se acelera, el puño se frena. Dentro del cráneo, el encéfalo se desplaza hacia adelante y hacia atrás, por el impacto y la inercia. La distancia entre el encéfalo y el cráneo se reduce y aumenta la presión intracraneal. Tras un impacto, el cráneo se desplaza más rápido que el encéfalo, provocando una distensión de las venas y senos de la duramadre, generando posibles sangrados y hemorragias subdurales.

Experimentos con animales revelaron que golpes únicos de intensidad subconcusiva no causaban cambios conductuales ni histológicos. Ahora bien, series de 10 - 15 golpes de la misma intensidad cada 10 segundos causaban daños cerebrales permanentes. De la misma manera, si bien un impacto aislado de intensidad concusiva tampoco provocaba cambios, si se repetía cada 1 - 2 veces causaba daños cerebrales permanentes. 

Los estudios concluyen que golpes repetitivos de menor intensidad, en espacios cortos de tiempo, causan un daño mayor que golpes más intensos espaciados en el tiempo.

Apollo Creed (Carl Weathers) y Rocky Balboa (Sylvester Stallone) en una escena de "Rocky" (John G. Avildsen, 1976)

Tradicionalmente se pensaba que la encefalopatía pugilística crónica estaba causada por hemorragias petequiales múltiples ocasionadas por los traumatismos encefalicos. Pero según Friedrich Unterharnscheidt, autor del mayor tratado sobre los aspectos médicos del boxeo, los cambios en los cerebros de los púgiles con demencia pugilística son de tipo isquémico, con destrucción neuronal y proliferación de células de la glía, junto a la presencia de placas seniles semejantes a las del Alzheimer.

En 1973, el neurólogo británico John Arthur Nicholas Corsellis (1915-1994) publicó "The aftermath of boxing" en la revista Psychological Medicine, un estudio sobre el encéfalo de 15 boxeadores retirados junto a una detallada investigación retrospectiva de sus vidas, identificando un patrón cerebral típico de la demencia pugilística. En sus cerebelos se perdían el 50% de las células de Purkinje. El daño cerebeloso de los boxeadores era diferente al desarrollado en otras atrofias neurodegenerativas.



Kirk Douglas es Midge Kelly en "El ídolo de barro" (Mark Robson, 1949)

A 4 púgiles de esta serie se les diagnosticó un síndrome parkinsoniano, detectándose una pérdida manifiesta (incluso total) de las células pigmentarias de la sustancia negra.

Corsellis también identificó una degeneración neurofibrilar difusa en la corteza cerebral y en el tronco encefálico, en una ausencia de placas, lo que diferencia esta patología de la enfermedad de Alzheimer, en la que existe una profusión de placas y de ovillos neurofibrilares.

La encefalopatía pugilística crónica puede ser detectada a partir de los 30-60 combates. La tolerancia a los golpes va disminuyendo. Sus allegados perciben mermas en la capacidad de atención, concentración y memoria. El lenguaje se retarda y se semeja al de una persona embriagada.


John A. N. Corsellis (1915-1994)

El Hospital Psiquiátrico de Duffel (Bélgica) alberga una colección integrada por 3000 cerebros que formaron parte de un conjunto de 8500 seleccionados meticulosamente por el Doctor Corsellis desde 1951 hasta 1990. Cada cerebro va acompañado de un historial médico completo actualizado hasta el día del óbito del paciente. Todos ellos estuvieron a punto de desaparecer en su día a causa de la presión urbanística londinense, en la actualidad afortunadamente recuperados para la ciencia.

En 1969, el Doctor A.H. Roberts publicó su monografía titulada "Brain damage in boxers: Study of the prevalence of traumatic encephalopaty among ex-professional boxers". Efectuó una secuencia de estudios con un grupo de 250 boxeadores federados en Gran Bretaña. Un 17% de estos púgiles presentaba signos clínicos de lesiones del sistema nervioso, atribuibles a la práctica del boxeo, predominantemente trastornos cerebelosos, síntomas extrapiramidales y deterioro cognitivo.


Dr. Ira R. Casson

En 1984, El Doctor Ira R. Casson y su equipo, dependientes del servicio de Neurología del Long Island Jewisn-Hillside Medical Center in Jamaica (Queens - Nueva York) detectaron evidencias de daño cerebral en 13 de los 15 boxeadores analizados, estuvieran en activo o se hubieran retirado, una certeza superior a la de los estudios anteriores.

Sin embargo, en esta película el Doctor Casson, como director del equipo médico de la NFL, aparece en una entrevista televisiva minimizando los riesgos inherentes a las conmociones cerebrales en los jugadores profesionales, mientras las imágenes repasan todos los artículos publicados por el Comité especial de la NFL en dicha materia.



En una última vuelta de tuerca, en 1990 el Doctor G.W Roberts y sus colaboradores publicaron un interesante artículo en el Journal of Neurology, Neurosugery and Psychiatry titulado "The occult aftermath of boxing". Estos investigadores retomaron los casos analizados en el pasado por Corsellis con métodos inmunohistoquímicos y la elevación de un anticuerpo específico frente a la proteína beta presente en la placas de la enfermedad de Alzheimer.

Detectaron que todos los casos de demencia pugilística con formación de sustancias de ovillos neurofibrilares mostraban también la evidencia de extensos depósitos inmunoreactivos de proteínas beta en placas.



Denzel Washington es  Rubin Huracán Carter en 
"Huracán" (Norman Jewison, 1999)

Dichas placas difusas no se visualizaban con la tinción de Rojo Congo. El grado de depósito de proteína beta fue semejante al observado en el Alzheimer. Concluyeron que la descripción neuropatológica de la demencia pugilística (ovillos sin placas) debe modificarse reconociendo la importante presencia de depósitos de placas de proteína beta.

Estudios epidemiológicos han demostrado que las lesiones en la cabeza representan un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer y que es posible que la demencia pugilística y esta patología compartan mecanismos patológicos comunes, encaminados a la formación de ovillos y placas.



Daniel Day Lewis como Danny Flynn en "The boxer"
(Jim Sheridan 1997)

CINEFILIA

La penosa realidad de los boxeadores veteranos castigados por infinidad de combates a lo largo de dilatadas carreras profesionales fue llevada a las pantallas televisivas por Ralph Nelson y Alvin Rakoff en "Requiem por un campeón - Requiem for a heavyweight" (1956), con guión del genial Rod Serling, dentro de la antología "Playhouse 90" que la CBS mantuvo en antena entre 1956 y 1960, con un total de 133 episodios de 90 minutos.

En esta productiva factoría se foguearon directores de la talla de John Frankenheimer, Robert Mulligan, Arthur Penn y Franklin J. Schaffner, guionistas como el anteriormente mencionado Rod Serling, Arthur Hailey o Aaron Spelling, además de célebres compositores como Jerry Goldsmith y John Williams.

Jack Palance es "Mountain" McClintock

En "Requiem por un campeón" el boxeador Harlan "Mountain" McClintock (Jack Palance), superviviente en más de 110 combates, está a punto de colgar los guantes tras una trayectoria de 14 años. Hostigado por los golpes y la edad, debe enfrentarse a los intentos de explotación por parte de un promotor sin escrúpulos mientras intenta conservar su propia autoestima.

En 1962, el propio Ralph Nelson trasladaría al cine esta misma historia, protagonizada para la ocasión por el polifacético Anthony Quinn, metido de lleno en la piel del curtido y sonado boxeador Louis "Mountain" Rivera, con Jackie Gleason en el papel del manager Maish Rennick.  

Anthony Quinn es Mountain Rivera en "Requiem por un campeón" (Ralph Nelson 1962)

CINEFILIA


En el comienzo de "Requiem por un campeón", Mountain Rivera es noqueado en el séptimo asalto de un combate. El médico que le examina sobre el cuadrilátero le comunica a su manager que la carrera del veterano púgil ha llegado a su fin. Un golpe más y podría quedarse ciego para siempre. Mientras el boxeador intenta recuperar la consciencia, una imagen neblinosa desvela quién es el causante de su derrota: se trata de un joven y atlético muchacho de apenas 20 años, por aquel entonces conocido como Cassius Clay.


CINEFILIA


El descomunal boxeador italiano Primo Carnera (2.05 metros y 120 kilos) llegó a ser campeón mundial de los pesos pesados. Se interpretó a si mismo en "El boxeador y la dama" (W.S. Van Dyke, Howard Hawks, 1933). Su azarosa carrera deportiva inspiró el personaje de Toro Moreno (Mike Lane) en "Más dura será la caída" (Mark Robson, 1956) así como el héroe de cómic Dick Fulmine.


El 10 de febrero de 1933, noqueó a Ernie Schaaf en el asalto 13º en el Madison Square Garden de Nueva York. El púgil derrotado entró en coma y falleció en el hospital pocos días después.

EL DOCTOR BENNET IFEAKANDU OMALU

En "La verdad duele", el papel protagonista corrió a cargo del polifacético Will Smith, acompañado por un elenco integrado por la actriz británica Gugu Mbatha-Ray (en la vida real hija de un médico y una enfermera) que interpretó a Prema Mutiso (la esposa del Dr. Omalu), Alec Baldwin como el Dr. Julian Bailes y Albert Brooks como el Dr. Cyril Wecht.



El verdadero Dr. Bennet Omalu y su esposa Prema Mutiso con sus hijos Ashly y Mark

Nació en septiembre de 1968 en Nnokwa (Nigeria), siendo el sexto de siete hermanos en el seno de una familia constituida por un ingeniero civil y una costurera. En 1990, tras licenciarse como médico en su país, trabajó como interno en el Hospital Universitario de Jos (Nigeria), trasladándose en 1994 a la Universidad de Washington (Estados Unidos).

Su interés por la patología data de su etapa como residente en el Harlem Hospital Center, dependiente de la Universidad de Columbia (Nueva York). En 1999 se instala en Pittsburgh (época en la que se desarrolla esta película) para formarse con el eminente patólogo Cyril Wecht en la oficina del forense del condado de Allegheny.


Albert Brooks caracterizado como el Doctor Cyril Welcht

La historia de Bennet Omalu y Prema Mutiso se viene repitiendo durante décadas desde la constitución de los EEUU, millones de personas a la procura del llamado sueño americano. En este caso, los inmigrantes no proceden de Italia, Irlanda o Centro Europa; tampoco son afroamericanos descendientes de aquellos esclavos emancipados y que un día fueran arrancados brutalmente de sus orígenes. Son inmigrantes altamente cualificados, un médico y una enfermera, que dejaron atrás su patria deseando convertirse en ciudadanos de pleno derecho en la tierra de las oportunidades.

CINEFILIA

Precisamente en el condado de Allegheny se encuentra la pequeña ciudad de Clairton, una de las localizaciones donde fue rodada "El cazador - The Deer Hunter" (Michael Cimino, 1978), aquel desgastado escenario anclado en el declive de la antaño pujante industria del acero estadounidense.


Christopher Walken, Robert de Niro, Chuck Aspergren, John Savage y John Cazale encarnan a un grupo de amigos de origen ruso-americano en "El Cazador"

Estudioso incansable, el Doctor Omalu completó su formación en la Universidad de Pittsburgh culminando una beca de investigación en neuropatología en el año 2002, junto a sendos master en Salud Pública y Epidemiología en el 2004.

El verdadero Doctor Cyril Wecht (1931)

De manera casual, en septiembre de 2002 al Doctor Omalu le tocó practicarle la autopsia a Mike Webster (David Morse), la malograda estrella de los Pittsburgh Steelers, quizás el mejor centro en la historia de la NFL, que falleció a los 50 años de edad tras 12 años de retiro. Durante 17 temporadas jugó 245 partidos, 110 consecutivos durante 10 campeonatos. Su historial clínico reflejaba frecuentes episodios de humor alterado, paranoia e intentos de suicidio. Las múltiples contusiones cefálicas que sufrió a lo largo de su extensa carrera deportiva pudieron dañar sus lóbulos frontales, provocándole una evidente disfunción cognitiva.

En un cerebro aparentemente normal, las preparaciones histológicas revelaron antiguas hemorragias, deterioro vascular y daños neuronales específicos. Además, mediante técnicas inmunohistoquímicas, el Doctor Omalu descubrió un inusitado acúmulo de agregados de proteínas tau en el cerebro de Mike Webster que le hicieron sospechar que podría encontrarse ante un caso similar a los descritos en décadas anteriores como demencia pugilística.


Mike Webster (1952-2002)

En determinadas circunstancias, las proteínas tau tienden a acumularse y formar fibrillas que dañan las neuronas localizadas en áreas cerebrales muy sensibles y específicas, en relación con el humor y las emociones. Estas proteínas son las encargadas de ensamblar el citoesqueleto neuronal: si se producen aglomeraciones, la arquitectura celular colapsa y se interrumpe el funcionamiento neurológico.

La acumulación de proteínas tau es común en los cerebros de los pacientes con Alzheimer. Mike Webster y sus compañeros fallecieron a edades relativamente tempranas (45-50 años) y la cantidad de proteínas tau en sus cerebros era semejante a la detectada en personas ancianas con Alzheimer avanzado.

Acompañado por su jefe, tras confirmar sus investigaciones junto al célebre neurólogo Steven DeKosky (Eddie Marsan), el patólogo Ron Hamilton (Stephen Moyer) y el epidemiólogo Ryan L. Minster, Omalu publicó sus hallazgos en la revista Neurosurgery bajo el título "Chronic traumatic encephalopathy in a National Football League player". Y desde entonces se desató un conflicto a cara de perro contra la todopoderosa NFL.

CINEFILIA

El Doctor Omalu tiene un televisor en su casa, pero casi nunca lo enciende. En EEUU todo el mundo debe tener uno de estos aparatos. Es una cuestión de prestigio social. Pronto descubre en la tele un aliado a la hora de estudiar los traumatismos en el futbol profesional americano.



SÍNDROME POSTCONMOCIONAL Y SÍNDROME DEL SEGUNDO IMPACTO

A buen seguro este tipo de síndromes contribuyeron a empeorar todavía más la encefalopatía crónica traumática de Mike Webster y sus colegas.

El primero de ellos hace referencia a la presencia de 3 o más síntomas posteriores al padecimiento de una conmoción cerebral durante un periodo prolongado de tiempo (mayor a 3 meses); se diagnostica por la presencia de alteraciones de la atención y la memoria.

Los expertos consideran que el síndrome postconmocional puede afectar aproximadamente al 15% de los sujetos que han sufrido una conmoción cerebral.


David Morse caracterizado como Mike Webster

El síndrome del segundo impacto acontece cuando un individuo soporta una segunda conmoción cerebral antes de haberse recuperado completamente de la primera, circunstancia que por ejemplo puede darse sin mucha dificultad durante un partido de fútbol americano, con impactos de menor magnitud y sin pérdida de conciencia. Y es que sufrir una conmoción cerebral multiplica por 5 el riesgo de padecer una segunda. Una segunda o posteriores, a poco de padecer la primera, incrementa el riesgo de un edema o una hemorragia cerebral más graves.

En una escena concreta, el Doctor Julian Bailes (Alec Baldwin) se queja amargamente por haber enviado de nuevo al terreno de juego a jugadores que habían sufrido conmociones cerebrales. Para recuperarlos, los cuadros médicos se empleaban a fondo: vendas, jeringas, potentes analgésicos como Vicodin ® (hidrocodona, droga a la que estaba enganchado el popular Doctor House), Dolodol ® (hidrocloruro de tramadol), Percocet ® (combinación de paracetamol y oxicodona), anestésicos como la lidocaina y antidepresivos como Lexapro ® (escitalopram) y Zoloft ® (sertralina). Toda una verdadera farmacopea.


Alec Baldwin es el Doctor Julian Bailes

CINEFILIA

1.- Alec Baldwin es natural de Massapequa (Nueva York), la misma pequeña ciudad donde se desarrolla la infancia y adolescencia de Ron Kovic (Tom Cruise) en la inolvidable "Nacido el 4 de julio" (Oliver Stone, 1989).


2.- En la magistral "El Padrino. Parte II" (Francis Ford Coppola, 1974), mientras Michael Corleone (Al Pacino) visita en Miami al taimado Hyman Roth (Lee Strasberg), el veterano mafioso ensalza las virtudes del fútbol americano como deporte nacional, un espectáculo capaz de mover durante décadas miles de millones de dólares cada año en Estados Unidos.


Lee Strasberg y Al Pacino en "El Padrino. Parte II"

3.- Basada en la novela de H.G. Bissinger, en "Luces de viernes noche" (Peter Berg, 2004), Billy Bob Thornton es el entrenador Gary Gaines, encargado del equipo colegial de la deprimida ciudad tejana de Odessa, donde el futbol americano representa una pasión y una verdadera forma de vida.



Desde 1967, los Pittsburgh Steelers han ganado la Super Bowl en 6 ocasiones, el equipo más galardonado con tan codiciado campeonato; fueron derrotados las otras 2 veces que también alcanzaron la final. Hasta el año 2000, jugaban en el coqueto Three Rivers Stadium, en la confluencia de los ríos Monongahela, Allegheny y Ohio. Demolido en 2001, desde entonces los encuentros se desarrollan en el Heinz Field, cuya construcción costó 281 millones de dólares, mientras en la ciudad se cerraban varias escuelas y centros sanitarios.

El nexo entre la antaño pujante capital del acero estadounidense y el fútbol americano es tan estrecho, y la magnitud de los recursos económicos que genera dicho deporte tan grande, que podemos hacernos una idea de lo que representaron las investigaciones del Doctor Omalu en su entorno social y profesional.


EL CASO MIKE WEBSTER

"No te rindas. Sólo tendremos que finalizar el partido. Todos seremos ganadores..."
Mike Webster (David Morse) en "La verdad duele"

Repasando la trayectoria deportiva de Michael Lewis Webster, 190 cm de estatura y 130 kilos de peso, entre 1974 y 1990 ocupó la posición de centro (una de las más castigadas en el fútbol profesional americano) en los Pittsburgh Steelers y en los Kansas City Chiefs, llegando a ser campeón de la Super Bowl en 4 ocasiones. Fue miembro del Salón de la Fama de la NFL.

Oficialmente los Steelers anunciaron que el deceso de Webster fue provocado por un infarto de miocardio, si bien la causa real de su muerte nunca llegó a ser públicamente revelada, por estricta petición de sus familiares.

Arruinado y abandonado por sus seres más queridos, la película nos muestra a la antaño estrella de los Steelers sobreviviendo en su destartalada camioneta, esnifando pegamento, consumiendo drogas y causándose autolesiones.

En plena indigencia recibe la visita de su antiguo compañero Justin Strzelczyk (Matthew Willig), que le confiesa que también él ha comenzado a perder la memoria y a protagonizar episodios de comportamiento violento.


Justin Strzelczyk (1968-2004)
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El actor Matthew Willig jugó como profesional durante 14 temporadas en 6 equipos (New York Jets, Atlanta Falcons, Green Bay Packers, St. Louis Rams, San Francisco 49ers y Carolina Panthers). Participó en 2 finales de la Super Bowl, ganando una (con los Rams) y perdiendo la otra (con los Panthers).


Matthew Willig en su etapa con los Panthers

Webster acude a la consulta del Doctor Julian Bailes (Alec Baldwin), antiguo responsable de los servicios médicos de los Steelers. En su desesperación declara consumir Ritalin ® (metilfenidato),  Dexedrina ® (dextroanfetamina) y Super Glue ® (cianoacrilato). Para calmar su agitación el médico le administra una inyección de Haldol ® (haloperidol).

Mientras aguarda por el Dr. Bailes, Webster se entretiene observando como chocan las bolas de acero de un tradicional péndulo de Newton, toda una metáfora de su vida deportiva.



Víctima de insomnio pertinaz, el desesperado ex-futbolista se aplicaba también descargas con un arma electrónica Taser para mantenerse inconsciente durante largos períodos de tiempo.

Sobre la mesa del despacho del Doctor Bailes reposa el pequeño cráneo de un ave, probablemente el de un pájaro carpintero, dándonos a entender que ya era un buen conocedor del mecanismo evolutivo de esta especie para garantizarse la amortiguación craneal frente a impactos reiterados contra los árboles, y que el propio Doctor Omalu expondría en una escena posterior con los doctores Hamilton y DeKosky mencionando específicamente a estas aves:


- El alcatraz de El Cabo: ave buceadora capaz de realizar vuelos en picado contra el mar a 120 Km/hora.

- El pájaro carpintero: picotea la madera 16 veces por segundo. Su cabeza se mueve a 6 metros por segundo y son capaces de absorber una fuerza equivalente a 1000 g (1 g = fuerza de la gravedad) golpeando un tronco de madera 12000 veces al día, 85 millones de veces a lo largo de su vida. Su hueso hioides (no su lengua, como se menciona en la película), tiene forma de herradura y es inusitadamente largo, enrollándose alrededor del cráneo a modo de un cinturón de seguridad. Los huesos craneales son esponjosos, capacitados para absorber los impactos. 

En España, los pájaros carpinteros pueden taladrar túneles de 20 cm de largo y 15 cm de ancho, entre 1 y 3 semanas, dependiendo de la dureza de la madera.

EL DOCTOR JULIAN BAILES

Presidente del Departamento de Neurocirugía del NorthShore University HealthSystem y co-director del NorthShore Neurological Institute.

En la ficción cinematográfica fue el primer especialista en confirmar las sospechas clínicas de Omalu, pues este neurocirujano conocía de primera mano los efectos provocados por los traumatismos cerebrales en los jugadores de fútbol americano desde su etapa en el cuerpo médico de los Steelers, como anotábamos anteriormente.


Omalu y Bailes

Bailes revela que la NFL había realizado investigaciones en el pasado sobre las conmociones cerebrales y los traumatismos en los jugadores profesionales. La realidad, que no se nos muestra en el film, es que desde 1982, a raíz de las negociaciones suscitadas por la huelga de jugadores, saltó a la palestra la desafortunada historia de Doug Kotar (1951-1983), el pequeño y correoso running back de los New York Giants.

Aquejado de insoportables y constantes dolores de cabeza,  padecía un tumor cerebral maligno irresecable. La NFL nunca reconoció la relación entre esta patología y la práctica deportiva profesional, por lo que denegó a Kotar la cobertura de sus gastos médicos. Por cierto, Doug Kotar falleció en el Hospital Montefiore de Pittsburg.



Regresando a la película, el Doctor Bailes le entrega al Dr. Omalu un ejemplar del estudio firmado por Elliot. J. Pellman y colaboradores, titulado "Concussion in professional football: reconstruction of game impacts and injuries" y publicado en la revista Neurosurgery en octubre de 2003, documento en el que se basó la NFL para establecer sus directrices al respecto de las conmociones cerebrales. No es de extrañar, porque una de las conclusiones de aquel estudio fue: "se necesitan nuevas pruebas para evaluar el rendimiento de los cascos en la reducción de los riesgos de conmoción que involucran la biomecánicas de lesiones de elevada velocidad y larga duración".

En el film, según Bailes, los investigadores habían empleado monos a los que les habían colocado cascos, cerdos, perros y cadáveres humanos lanzados por el hueco de un ascensor y maniquíes (dummies). La verdad es que el equipo de Pellman analizó las grabaciones en video de 182 bloqueos especialmente traumáticos ocurridos entre 1996 y 2001, pertenecientes a encuentros de la NFK, para luego intentar reproducir en el laboratorio los impactos empleando dummies.



Para evaluar el estudio, la NFL creó la "Comisión de lesiones cerebrales traumáticas leves", dirigida por el propio Doctor Pellman (Paul Reiser) y en la que también participaría el Doctor Maroon (Arliss Howard).




Doctor Joseph Maroon, neurocirujano de los Pittsburg Steelers.
Consultor de la NFL en el Comité especializado en cabeza, cuello y espina dorsal.

El primer facultativo sale bastante mal parado en la película: Omalu y Bailes se mofan de su especialidad (Reumatología) y de su formación (Universidad de Guadalajara - Méjico). La realidad es que si bien se licenció como médico en la universidad mejicana, su formación como reumatólogo se desarrolló en el Hospital Mount Sinai de Long Island (Nueva York), donde impartió docencia especializada.



Paul Reiser es el Doctor Elliot Pellman

Bailes se convirtió en el interlocutor entre Omalu y los especialistas vinculados a la NFL, como el anteriormente mencionado Doctor Maroon, si bien en la realidad probablemente obstruccionista pero nunca el villano mostrado en la ficción.

CINEFILIA

En la comedia "Equipo a la fuerza" (Howard Deutch, 2000) un grupo de jugadores aficionados es requerido para completar la temporada de los Washington Sentinels. Keanu Reeves encarna al protagonista Shane Falco que culmina su sueño deportivo a las órdenes del entrenador Jimmy McGinty (Gene Hackman).




Gene Hackman y Keanu Reeves

LAS CONTUSIONES Y CONMOCIONES CEREBRALES EN EL DEPORTE

En los humanos, una conmoción cerebral se produce con impactos de 60 g. Los cabezazos que tienen lugar en un encuentro de fútbol americano pueden alcanzar los 60 g. El piloto Robert Kubica sufrió un brutal impacto disputando el Gran Premio de Canadá de Fórmula 1. Durante apenas 1 milisegundo padeció un pico de 70 g. Ralf Schumacher resultó prácticamente ileso tras soportar un accidente en Indianapolis de 72 g. Otro piloto, Kenny Brack, sobrevivió a un aparatoso accidente en 2003 mientras competía en la categoría Indy Car, con un pico de 214 g que le provocó fractura de esternón, fractura femoral, un esguince de tobillo y una fractura vertebral por compresión. Necesitó 18 meses para recuperarse. El récord mundial soportado por un voluntario fue de 82.6 g durante 0.04 segundos.




Fred Lane, de los Carolina Panthers pierde su casco protector tras un formidable bloqueo en 1992

EL DOCTOR JOHN PAUL STAPP

En la década de los años 40, con la intención de mejorar la seguridad de los pilotos de aviación, el médico y cirujano de la fuerza aérea estadounidense, el coronel John Paul Stapp (1910-1999), protagonizó una serie de experimentos para conocer la magnitud de la fuerza gravitoria que un humano era capaz de soportar.



Entonces se pensaba que el cuerpo humano solamente podía resistir fuerzas inferiores a 18 g. En abril de 1947, el coronel Stapp comenzó una serie de ensayos en la base aérea de Edwards (California) con un particular trineo, que contaba con 6 cohetes a su espalda capaces de ejercer una presión de 13000 kg. Lo probó sobre una pista de 610 metros que finalizaba en una piscina de frenado. Tras alcanzar una velocidad de casi 700 Km/hora, sobrevivió a una presión de deceleración de 22 g.

El 10 de diciembre de 1954 aumentó hasta 9 el número de cohetes de su trineo, que le proporcionaron 18000 Kg de empuje y una velocidad de 1000 Km/hora en tan solo 5 segundos, el equivalente a chocar un coche contra una pared a 200 Km/h.

Gracias a sus investigaciones se comenzaron a realizar las primeras pruebas de seguridad automovilísticas con dummies. Bajo su iniciativa, en 1966 el presidente Lyndon Johnson firmó la primera ley que obligaba a instalar cinturones de seguridad en los coches.

CINEFILIA

"El Rompehuesos - Mean Machine" (Robert Aldrich, 1974) es una comedia protagonizada por Burt Reynolds (que realmente no llegó a debutar en la NFL a causa de una serie de desafortunadas lesiones en sus rodillas) donde encarna a Paul "Wrecking" Crewe, un jugador profesional de fútbol americano condenado a prisión y encargado de formar y entrenar a un equipo de reclusos para enfrentarse a su guardianes. 



Ray Nitschke, en su día estrella de los Green Bay Packers interviene en este film. En 1962, formó parte de una de las mejores defensas en la historia de la NFL.




Ray Nitschke, Dan Currie, Bill Forester Y Nelson Toburen

Años más tarde, "El clan de los rompehuesos" (Peter Segal, 2006) será un remake en el que Adam Sandler se convierte en Paul Crewe, contando en su elenco con una notable presencia de jugadores profesionales transformados en actores para esta ocasión: Michael Irvin (campeón con los Dallas Cowboys), Bill Romanowski (San Francisco 49ers, Denver Broncos, Oakland Riders) y Terry Crews (Los Ángeles Rams, San Diego Chargers, Washington Redskins y Philadelphia Eagles). Por cierto, el propio Burt Reynolds participa en el reparto como el entrenador Nate Scarborough.



En "El aguador" (Frank Coraci, 1999) Adam Sandler interpreta a Robert Boby Boucher Jr, un apocado auxiliar de un equipo de futbol americano que a los 33 años debutará como jugador defensivo, pasando así desde los vestuarios al protagonismo en el estadio. Por este papel en una floja comedia de corte estudiantil, Sandler fue nominado al Premio Razzie como peor actor.



Comentábamos con anterioridad que al producirse una conmoción cerebral existe un deterioro inmediato y pasajero de las funciones neurológicas como consecuencia de las fuerzas biomecánicas a las que se somete el cerebro contusionado, y que los estudios de imagen convencionales no suelen demostrar alteraciones estructurales cerebrales. A este hecho debemos añadir que la mayoría de estos casos suelen resolverse entre los 7 - 10 días posteriores al trauma.


Will Smith, el Doctor Omalu y el director Peter Landesman

Ciertas estimaciones defienden que cada año se producen en los Estados Unidos 1 millón de contusiones cerebrales deportivas. La realidad podría ser todavía aún mayor: la mayoría de estos episodios pasan desapercibidos porque solamente suelen registrarse aquellos casos que cursan con pérdida de conciencia, circunstancia que sin embargo no ocurre en el 90% de las ocasiones.

Los síntomas son variables:
  • Somáticos: cefalea, cervicalgia, visión borrosa, mareos, trastornos del equilibrio, náuseas y vómitos, hipersensibilidad al ruido o a la luz, fatiga y alteraciones de la coordinación corporal.
  • Cognitivo-conductuales: confusión, pérdida de la concentración, déficit de memoria a corto y largo plazo, desorientación temporal y espacial...
  • Emocionales: ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, labilidad emocional, tristeza y trastornos de estado de ánimo.
La mayoría de ellos aparecen retratados en "La verdad duele", personificados en los diferentes futbolistas que sucumben progresivamente a la enfermedad y la muerte. Cronológicamente, Mike Webster fue el primero de una desdichada lista, pero no el único.


FISIOPATOLOGÍA

La desaceleración del cerebro con la parte interna del cráneo produce lesiones en la zona de impacto (lesión por golpe) y en la zona contraria (lesión por contragolpe). Éstas últimas están originadas por el desplazamiento cerebral dentro del cráneo: de rebote (por el impacto directo) y de aceleración - deceleración (cuando la cabeza no golpea contra ningún objeto).

Las contusiones frontales producen lesiones en las superficies orbitarias de los lóbulos frontales y en la parte anterior y basal de los lóbulos temporales, mientras que las contusiones laterales se producen en la convexidad de los hemisferios.


En el caso que nos ocupa, el casco contribuye a paliar los efectos negativos de los golpes y evita las fracturas craneales, pero su efectividad no es completa. En este deporte, las posibilidades de sufrir una contusión cerebral son elevadas; en un 10% de las ocasiones sobrevienen pérdidas de conciencia y la hospitalización se hace necesaria en el 2.5% de los casos.


En Medicina, el avance de la tecnología permitirá diagnosticar lesiones mediante pruebas de imagen y programas de integración de datos, una circunstancia de la que no pudieron disfrutar en su día los primeros investigadores sobre la demencia pugilística y la encefalopatía traumática crónica, fundamentalmente hallazgos post mortem.

Recientemente, un grupo de expertos dirigido por el Doctor Francis X. Conidi, del Florida Center for Headache and Sports Neurology y docente en la Facultad Estatal de Medicina de Florida en Tallahassee, mediante técnicas de RNM especialmente sensible conocida como imágenes de tensor de difusión, evaluaron a 40 futbolistas profesionales retirados, consiguiendo demostrar en ellos una evidencia objetiva significativa de lesiones cerebrales traumáticas. Los jugadores tenían una edad promedio de 37 años, 27 el más joven y 56 el mayor.

Todos ellos llevaban al menos 5 años retirados y el tiempo medio de práctica deportiva profesional fue de 7 años, durante el que padecieron una media de 8 conmociones cerebrales; además algunos de los participantes (30%) aseguraron haber recibido en sus cabezas diversos golpes subconcusivos.


Este estudio fue presentado en la 68 Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología que tuvo lugar en Vancouver (Canadá) en 2016.

La técnica permitió medir la cantidad de deterioro provocado en la sustancia blanca del cerebro, basándose en el movimiento de moléculas de agua dentro del parénquima cerebral. Por si fuera poco, en el 30% de estos veteranos se detectaron disrupciones de los axones neuronales.

La traducción clínica fue la siguiente: 50% con problemas de función ejecutiva, 45% con deterioro del aprendizaje y la memoria, 42% con déficit de atención y concentración y 21% con alteraciones en la percepción y la  función conceptual.

Cuanto más dilatada fue la carrera profesional, mayor número de daños. Si embargo, estos investigadores no encontraron relación entre el número de conmociones y la presencia de deterioro neurológico.

La propia Asociación Americana de Neurología y la Asociación de Futbolistas Profesionales (NFLPA) aportan información y ofertan sus recursos destinados a médicos, entrenadores, atletas y familiares respecto a la patología provocada por las conmociones cerebrales.




Las propiedades viscoelásticas del encéfalo permiten que éste se deforme cada vez que sufre un impacto. La gravedad del daño cerebral producido dependerá de la velocidad y de la duración del golpe. Si la velocidad es elevada, el cerebro es incapaz de absorber la fuerza del impacto, y como consecuencia el daño neurológico será mayor.

La propia complejidad del tejido cerebral hace que cada estructura posea diferentes propiedades viscoelásticas. El deterioro será diferente dependiendo de la intensidad y de la trayectoria del traumatismo.

Por ello se han desarrollado modelos informáticos que intentan reproducir de forma fiable y detallada la respuesta de cada estructura encefálica frente a un golpe.

Existen dos tipos de fuerzas capaces de dañar el parénquima cerebral:
  • Estáticas: actúan directamente sobre el cráneo de manera más lenta, dependiendo de su amplitud y duración, determinadas por la energía cinética del objeto causante del trauma, siendo absorbida por cuero cabelludo, cráneo y encéfalo. Únicamente podrán causar una lesión desde el momento que consiguen deformar al parénquima cerebral.
  • Dinámicas: Más rápidas y frecuentes en la práctica clínica. Dependen de la amplitud duración, pero también de la velocidad y la aceleración. Además de transmitir la energía cinética (como en las estáticas), producen un desplazamiento del encéfalo dentro del cráneo además de desplazamientos de unas estructuras encefálicas sobre otras.
Dentro de las fuerza dinámicas se distinguen:
  • Las que se producen por impacto, de duración corta (menos de 50 ms) y que contactan directamente con la cabeza.
  • Las impulsivas, de duración más larga (entre 50 y 200 ms), que no contactan directamente con la cabeza, y que provocan daño solamente por inercia.
El daño cerebral se produce más frecuentemente por acción de la inercia: la cabeza se desplaza de forma rápida (aceleración) para frenarse después bruscamente (desaceleración). Si la aceleración es rotacional, las lesiones se dispersan por todo el cerebro.


Lo más frecuente es que se produzcan por aceleración angular: una combinación de las aceleraciones de traslación y rotación.

Por lo tanto, los daños cerebrales en humanos provocados por traumatismos se diferencian en:

a) Lesiones focales: ocasionadas por el efecto directo del impacto y por la inercia. Las más frecuentes son:
  • Contusiones superficiales (piamadre intacta)
  • Laceraciones (piamadre rasgada), que pueden acompañarse de fracturas de cráneo y/o hematomas intracraneales.
Los principales modelos reproductores de lesiones focales son:
  • Percusión lateral por fluido (Lateral Fluid Percussion).
  • Impacto cortical controlado (Controlled Cortical Impact).
  • Caída de un peso sobre el cráneo.
b) Lesiones difusas: siempre secundarias a movimientos de aceleración y desaceleración de la cabeza. Las más frecuentes en la práctica clínica son causadas por el desplazamiento de la cabeza sobre el cuello, tal y como ocurre en los accidentes de tráfico.

La muerte neuronal secundaria a un traumatismo cráneo-encefálico es el principal factor subyacente al déficit neurológico observado tanto en las lesiones cerebrales focales como en las difusas.

El desarrollo de todos estos modelos experimentales ha supuesto el sufrimiento y el sacrificio de infinidad de animales: primates, cerdos, perros, gatos, conejos, ratas..., contribuyendo a enconar todavía más el debate desatado hace año por el Doctor Pietro Croce y otros especialistas como Hans Ruesch sobre la vivisección.


Los modelos in vivo suponen un repaso por la ingeniería del terror:
  • Daño cerebral focal: modelo criogénico, modelo de caída de un peso sobre el cráneo, Lateral Fluid Percussion (LFP), complejo mecanismo mediante el cual un péndulo impacta contra una columna de fluido situada sobre la duramadre intacta del animal de laboratorio, provocando desplazamientos del cerebro y tensiones en el tejido neuronal, Controlled Cortical Impact (CCI), empleando un impactador sólido que libera energía sobre el cerebro con la duramadre íntegra, modelo de inflado de balón, capaz de deformar el cerebro, reproduciendo la compresión provocada por una masa encefálica y el tipo de edema observado tras la evacuación, por ejemplo, de un hematoma intracraneal.
  • Daño cerebral difuso: modelos de aceleración-desaceleración, modelo de Marmarou, en el que una pesa se deja caer por un tubo de Plexiglas sobre un disco metálico fijado al cráneo de una rata, modelo de Cernak, similar al anterior solo que en este caso el impactador es propulsado a alta velocidad por un chorro de aire comprimido.
  • Daño cerebral mixto (primario y secundario): en los que además del impacto intervienen condiciones de hipoxia, isquemia, hipovolemia e hipotensión, tratando de simular las condiciones clínicas reales de la manera más exacta.
  • Conmoción por repetición: aplicando un traumatismo inicial seguido de una serie de otros posteriores, con la misma o diferente intensidad. En la mayoría de estos casos dicha intensidad es leve o moderada, y se evalúan los deterioros cognitivos ocasionados y la anatomía patológica de los cerebros dañados.
Los modelos in vitro estudian directamente la respuesta celular frente a un daño mecánico. Son modelos de control biomecánico muy estricto, que sin embargo nos pueden estimar las consecuencias clínicas en los pacientes, pues se limitan generalmente a la observación de cultivos celulares.
  • Modelo de arañado - rasgado.
  • Compresión por caída de peso.
  • Modelo de estiramiento celular.
También existen modelos intermedios, como el modelo celular tridimensional, que combina características de los modelos experimentales in vivo e in vitro.


Modelo de impacto aceleración - desaceleración de Marmarou

Es cierto es que cada modelo animal tiene sus limitaciones, mientras los modelos in vitro ofrecen mayores ventajas como el aislamiento de parámetros específicos y la evaluación sistemática de las respuestas celulares frente a determinados estímulos.

Los cultivos celulares pueden someterse a fuerzas de compresión o de estiramiento que simulen cualquier aspecto de los traumatismos in vivo. Con el desarrollo actual de los modelos informáticos y los datos recopilados por la dilatada experiencia clínica, estimamos que continuar realizando experimentos con animales no tendría mayor sentido, provocando padecimientos y muertes de seres vivos completamente innecesarias.

A modo de ejemplo, recientemente se ha diseñado un prototipo de brazalete denominado Impacto capaz de convertir en reales golpes de realidad virtual. Obviamente el golpe que recibe el usuario es una mera ilusión.


LA LISTA DE OMALU

El caso de Mike Webster fue el del primer ex-jugador profesional de fútbol americano estudiado por el Doctor Omalu, el inicio de una lista de posibles casos de encefalopatía traumática crónica.

Justin Conrad Strzelczyk (1968-2004) fue el siguiente. En "La verdad duele" somos testigos de su breve pero progresiva degradación y de los conflictos familiares que padecen su esposa Keana (Elizabeth Tulloch) y sus pequeños. El encadenamiento de diversas lesiones en sus piernas y rodillas le obligaron a cancelar un sustancioso contratos con los Steelers. Aficionado a las motos (en la película monta una Harley-Davidson), fracasado en los negocios, con su vida familiar destrozada, pereció a los 36 años en Herkimer (Nueva York) después de chocar a 140 Km/hora contra un camión cisterna cuando huía de la policía por la autopista conduciendo en sentido contrario.

Inicialmente se pensó que el accidente había sido provocado por el consumo de alcohol y otras drogas, si bien todos los análisis resultaron negativos. Su autopsia reveló daños cerebrales compatibles con la práctica deportiva. En el año 2007, la madre de Justin (no su viuda, como se intuye en la película) autorizó al Doctor Omalu para que examinara el cerebro de su hijo

CINEFILIA

En 1997, Justin Strzelczyk participó en el vídeo "The Lonesome Kicker" del actor, músico y guionista Adam Sandler (como decíamos  protagonista en su día de "El clan de los rompehuesos"), acompañado por otros compañeros de los Steelers como Jerome Bettis, Greg Lloyd y Kordell Stewart.



Terry Luther Long (1959-2005) fue el siguiente en esa hipotética "lista de Omalu". Procedente de la East Carolina University, durante 8 temporadas formó parte de la línea ofensiva de los Pittsburg Steelers.


Terry Long en su etapa como jugador universitario

Long se suicidó ingiriendo 1 galón (3.5 litros) de líquido anticongelante. Falleció en el hospital apenas 5 horas después de haber sido encontrado inconsciente en su domicilio. Su autopsia reveló que padecía una encefalopatía traumática crónica causada por los avatares de su carrera deportiva profesional. Con anterioridad, en 1991, Terry Long había intentado quitarse la vida tras haber dado positivo en los controles periódicos de esteroides anabolizantes realizados por la NFL.

En plena controversia con los informes del Dr. Omalu, firme defensor del nexo existente entre esta patología neurodegenerativa específica y los trastornos depresivos, a Terry Long se le llegaron a practicar 3 autopsias; en la última y definitiva fue cuando se detectó la presencia de etilenglicol en su orina, el ingrediente fundamental de los líquidos anticongelantes.

Andre M.Waters (1962-2006) fue uno de los mejores jugadores defensivos de la NFL. Entre 1984 y 1995 destacó en los Philaldelphia Eagles y en los Arizona Cardinals. Se suicidó de un disparo en Tampa (Florida). Su cerebro fue analizado por el Dr. Omalu que una vez más relacionó los hallazgos neurodegenerativos con los golpes recibidos por Waters en la cabeza durante sus años de carrera deportiva. Al final de su existencia, el ex-jugador había sobrevivido prácticamente discapacitado, arruinado y sumido en una profunda depresión.


Por supuesto, respecto a este nuevo fallecimiento, la NFL demostró su escepticismo. No todos los facultativos aceptaban las evidencia de Omalu. El Doctor Andrew Tucker, médico de los Baltimore Ravens, alegó que la competición no tenía todavía una idea completa respecto a todos los trastornos de salud mental presentes en los jugadores profesionales retirados.

Al margen de su exitosa carrera deportiva, Waters realizó también breves apariciones en "Melodía para un asesinato" (James Toback, 1978) y en "Scarred" (Rosemarie Turko, 1983). Al igual que Terry Long y otros jugadores de la NFL, Andre Waters interviene en el reportaje "Head Games" (Steve James, 2013) en donde el ex jugador profesional y ex luchador Chris Nowinski guía al espectador en su particular periplo alrededor de las lesiones deportivas ocasionadas por los traumatismos en la cabeza y sus consecuencias.


El penúltimo de la lista fue David Russell Duerson (1960-2011), que compitió con los Chicago Bears, Los New York Giants y los Phoenix Cardinals, donde se retiro en 1993. Veterano muy ligado al Comisionado de la NFL (tal y como constatamos en la película), su interpretación corrió a cargo del corpulento actor británico Adewale Akinnuoye-Agbaje.


Adewale Akinnuoye-Agbaje y David R. Duerson

Duerson se suicidó mediante un disparo en el pecho. Debido a su sintomatología, poco a poco se había ido convenciendo de la posibilidad de padecer una encefalopatía traumática crónica. Por ello donó su cerebro a la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, para que así confirmaran el diagnóstico.

El último malogrado futbolista fue Junior Seau (1969-2012), linebaker retirado en 2009 después de jugar en los New England Patriots, los San Diego Chargers y los Miami Dolphins. Considerado uno de los mejores jugadores entre los que históricamente disputaron la Super Bowl, se suicidó también disparándose en el tórax. Su autopsia desveló un caso más de encefalopatía traumática crónica.


Junior Seau (1969-2012)

LA VIDA CONTINÚA

En la última década, la encefalopatía traumática crónica ha sido detectada en 87 jugadores profesionales de fútbol americano. Según el Doctor Bailes, el Doctor Omalu "prendió las luces y le puso nombre al monstruo más temido por la NFL". Desde Mike Webster, la lista de profesionales afectados por encefalopatías traumáticas crónicas ha ido in crescendo, y las sospechas se han extendido a otros deportes.

Después de afrontar una serie de demandas millonarias por parte de los jugadores afectados y sus familias, finalmente la NFL terminó reconociendo el posible vínculo entre la encefalopatía traumática crónica y las contusiones y conmociones cerebrales ocasionadas por la práctica del futbol americano, tanto en profesionales como en amateurs.

En el año 2012, La NFL decidió conceder una subvención de 20 millones de dólares a la NIH (National Institutes of Health) para un proyecto de investigación destinado a detectar la encefalopatía traumática crónica en pacientes vivos, pues hasta ahora todos los casos diagnosticados se realizaban mediante autopsias.


Chirs Borland

Pero la NFL cambió de opinión al conocer que el Doctor Robert Stern, profesor de Neurología y Neurocirugía de la Universidad de Boston sería el investigador principal. Su consejo particular resultó crucial en la prematura retirada de Chris Borland, estrella de los San Francisco 49ers.

En 2015, un estudio independiente (no controlado por los fondos de la NFL), llevado a cabo por Eric Nauman y Thomas Talavage, respectivos profesores de ingeniería mecánica y eléctrica, y biomédica de la Universidad de Purdue (Indiana), demostraron que los traumatismos craneales repetidos y constantes en el futbol americano provocan importantes cambios en la bioquímica cerebral.

El estudio de la Universidad de Boston (el sueño de Omalu en la película) incluye 50 investigadores de 17 instituciones diferentes, que investigarán a cientos de ex jugadores de la NFL y la NCAA, con la finalidad de detectar, definir y medir la progresión de la encefalopatía traumática crónica.


Doctor Robert Stern

Además del Doctor Stern, otros investigadores principales son el Doctor Jeffrey Cummings, director de la clínica Lou Ruvo Center for Brain Health de Cleveland, el Doctor Eric Reiman, director ejecutivo del Banner Alzheimer´s Institute de Phoenix y la Doctora Martha Shenton, profesora de psiquiatría y radiología de la Universidad de Harvard, además de directora del laboratorio de neuroimágenes psiquiátricas en el Brigham and Women´s Hospital.

Las reticencias del comisionado en jefe de la NFL Roger Goodell (Luke Wilson), economista y exitoso atleta durante su etapa deportiva en su instituto, siempre han estado presentes. Sucesor de Paul Tagliabue (Dan Ziskie), el comisionado de la NFL entre 1989 y 2006, que había sido socio de Covington y Burling, la firma internacional de abogados fundada en 1919, encargada de coordinar a los expertos "independientes" del controvertido Proyecto de Consultores en Tabaco y Ambiente, y tras el cual al parecer se encontraban grandes empresas como Philip Morris y la British American Tobacco.



Roger Goodell

CINEFILIA

En "Gracias por fumar" (Jason Reitman, 2005), el cínico protagonista Nick Naylor (Aaron Eckhart) se reúne semanalmente con su particular grupo de amigos, "los mercaderes de la muerte", una suerte de lobby pernicioso que aúna a los jefes de prensa promotores del consumo de alcohol, tabaco y armas, grupos de presión aliados con reputados bufetes de abogados que tan pronto defienden los intereses de la industria tabaquera estadounidense como los de la NFL.


Maria Bello, Bobby Jay Bliss y Aaron Eckhart en "Gracias por fumar"

Jeff Miller, vicepresidente para la salud y la seguridad de la NFL, ha reconocido recientemente que existe “un buen número de jugadores retirados a los que se les diagnosticó CTE”, aceptando los resultados de las investigaciones al respecto llevadas a cabo en la Universidad de Boston por la patóloga Ann McKee, experta en enfermedades neurodegenerativas, por cierto fan incondicional de los Green Bay Packers.




La Doctora Ann McKee en su laboratorio

El departamento de la Doctora McKee analizará también el cerebro del recientemente desaparecido Aaron Hernández (1989-2017). Estrella procedente de la Universidad de Florida, fichó por los New England Patriots (vencedores de la Super Bowl de 2017). Juzgado y condenado a cadena perpetua por asesinato, Hernández se ahorcó en su celda en el Correccional Souza-Baranowski de Massachusetts.



Aaron Hernández (1989-2017)


La familia del malogrado jugador donó su cerebro con la intención de que los especialistas confirmasen el diagnóstico de encefalopatía traumática crónica, dada la violenta trayectoria vital durante sus últimos años de vida y toda vez que en 2013 su franquicia le rescindiera por ello un contrato millonario.

EL DOCTOR OMALU Y OTROS DEPORTES

El protagonista real de "La verdad duele" también se encuentra detrás de uno de los primeros casos de encefalopatía traumática crónica identificado en luchadores de Artes Marciales Mixtas (MMA), un violento deporte de contacto donde escasean las protecciones contra los golpes. Se trató de Jordan Parsons, fallecido a consecuencia de las graves heridas sufridas al ser atropellado el 1 de mayo de 2016. En octubre de ese mismo año, su autopsia confirmó el trastorno cerebral degenerativo.




Artes Marciales Mixtas (MMA)

Otra estrella de las MMA, Gary Henry "Big Daddy" Goodridge (1966), natural de Trinidad y Tobago, actualmente retirado, en el año 2012 fue diagnosticado como un caso de demencia pugilística.

CINEFILIA

"El castañazo" (George Roy Hill, 1977) es una divertida comedia en la que Paul Newman encarna a un veterano jugador  de hockey sobre hielo metido ahora en las labores de entrenador de una desastrosa escuadra. Intentando recuperar la competitividad y el amor propio de sus jugadores (inolvidable aquel bestial terceto formado por Los Hanson) les impone una nueva táctica en la que deben emplear toda su agresividad sobre la pista, sin importar la legalidad o no de sus brutales acciones.



LA EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA 

Según los expertos nos encontramos ante un medio eficaz y económico capaz de detectar las alteraciones cognitivas en deportistas que hayan sufrido alguna conmoción cerebral. También ha demostrado su utilidad a la hora de evaluar la recuperación de la normalidad neurológica. Por desgracia, solamente aporta datos en situaciones agudas. 

Estamos ante una manera objetiva para determinar si un jugador puede o no reiniciar su actividad deportiva, evitando ulteriores complicaciones. Esta valoración resulta cada vez más frecuente en diversos ámbitos deportivos profesionales, como el fútbol americano o el hockey sobre hielo. Las ligas profesionales (NFL y NHL) han incorporado esta técnica a sus programas habituales de inspección de las conmociones cerebrales. 

Sin embargo, para estimar la presencia de los efectos crónicos resultan más apropiados los potenciales relacionados a eventos (PRE´s), monitores del curso clínico de la conmoción y de la recuperación de los deportistas lesionados, como por ejemplo los golpes conmocionales y subconmocionales en los boxeadores.

CINEFILIA

1.- "Rollerball" (Norman Jewison, 1975) es una película de ciencia ficción distópica ambientada en el año 2018, en un mundo corporativo globalizado donde el deporte rey es una mezcla de diversas disciplinas de contacto, protagonizada por James Caan en la versión original y por Chris Klein en su remake (John Mc Tiernan, 2002)



2.- "Head games" (Steve James, 2014) es un documental que examina los efectos de las conmociones cerebrales y de los golpes subconcusivos en la práctica deportiva: fútbol americano, hockey sobre hielo, boxeo, lucha libre y lacrosse (inspirado en un ancestral juego de pelota de los nativos norteamericanos), incluyendo también a las jugadoras femeninas y a los deportistas no profesionales. Este reportaje sigue las andanzas de Chis Nowinski, ex futbolista y ex luchador profesional, mientras intenta descubrir el alcance y las consecuencias de las lesiones deportivas en la cabeza.




Chris Nowinski

LA CONTROVERSIA

El British Medical Journal publicó en 2015 las opiniones del neurólogo estadounidense Jim Andrikopoulos  respecto a la encefalopatía traumática crónica.

Comentábamos anteriormente que en los EEUU el centro donde se concentran las investigaciones sobre esta patología es el Sports Legacy Institute (SLI) de Boston, una entidad sin ánimo de lucro fundada en 2007 por el neurólogo Robert Cantu y el ex deportista Chris Nowinski. El Doctor Cantu atendió a este ex jugador profesional tras sufrir una conmoción cerebral. En 2008, el SLI se asoció con la Facultad de Medicina bostoniana, contando desde entonces con la participación de la patóloga Ann McKee y el profesor Robert Stern.

La idea fundacional del SLI nació precisamente de las investigaciones del Doctor Bennet Omalu publicadas en el 2005. Dejando a parte el conflicto de intereses de los médicos ligados a la NFL, no todos los especialistas estuvieron de acuerdo con Omalu y colaboradores. Uno de ellos fue el británico J.A.N Corsellis, cuyas descripciones neuropatológicas diferían de las de Omalu.

Curiosamente, las observaciones iniciales de la Doctora McKee tampoco coincidían con la de Omalu. Para el Doctor Andrikopoulos, en los 30 años que separan los hallazgos de Corselis sobre la demencia pugilística y los de Omalu en la encefalopatía de los jugadores de futbol americano, sigue sin existir un patrón neuropatológico claramente distintivo.

El síndrome clínico clásico descrito en 1957 por Macdonald Crichtley  era un cuadro parkinsoniano. Todavía hoy en día, su serie de casos es la más numerosa estudiada por un mismo neurólogo. 10 años más tarde, A.H. Roberts dirigió el estudio epidemiológico definitivo sobre la demencia pugilística, reclutando al azar a 250 boxeadores que combatieron entre 1922 y 1955.

Para los investigadores estadounidenses, el diagnóstico de la encefalopatía traumática crónica se realiza por autopsia. Pero ¿por qué nadie ha realizado un estudio epidemiológico como el de Roberts en 1967, con pacientes vivos?




Jeff Astle (1942 - 2002)

Para Andrikopoulos, el SLI estaría tratando de exportar su modelo patológico a otros países y a otras disciplinas deportivas. Así como Nowinski encarna el rostro de un famoso ex deportista comprometido con la causa, en Gran Bretaña lo sería Jeff Astle, el mítico goleador del West Browmwich Albion, fallecido en 2002 a los 59 años a causa del Alzheimer. Posteriormente, el diagnóstico de su autopsia fue modificado por encefalopatía traumática crónica gracias al neuropatólogo escocés Willie Stewart.

Finalmente, las controversias científicas corren el riesgo de convertirse en un conflicto de intereses: por una parte, los de la poderosa industria deportiva y entretenimiento (como la NFL); por la otra, las jugosas donaciones y subvenciones destinadas a los cada vez más influyentes lobbys de la investigación. En el medio, como siempre, los intereses de los jugadores afectados y los de sus familias.

CINEFILIA

El fornido actor Dwayne "La Roca" Johnson practicó el fútbol americano en su etapa colegial y universitaria (Miami Hurricanes, en 1990). Pero una infortunada lesión de espalda truncó su carrera antes de debutar como profesional cuando ya había fichado por los Calgary Stampeders de la liga canadiense. Entonces pasó a convertirse en un exitoso luchador profesional.



MÁS CINEFILIA

Podemos contemplar la cara más amable del fútbol americano, junto a la defensa de valores tradicionales como la amistad, la tolerancia, el respeto y el trabajo en equipo en "Titanes, hicieron historia" (Boaz Yakin, 2000), película en la que el popular Denzel Washington encarna a Herman Boone, un entrenador de color capaz de llevar al éxito a un equipo de turbados chavales pendencieros, en 1971 y en el estado de Virginia, nada más y nada menos.



La participación de jugadores de color en las ligas universitarias (y posteriormente en los campeonatos profesionales) es el eje central de "El expreso de Elmira" (Gary Fleder, 2008). Basada en hechos reales, el joven running back Ernie Davis (Rob Brown) se pone a las órdenes del entrenador Ben Schwartzwalder (Dennis Quaid) para ganar con la Universidad de Syracuse dos títulos consecutivos y el prestigioso Trofeo Heisman, como el primer mejor jugador de color de la liga universitaria de fútbol americano (NCAAF). 




Ernie Davis (1939-1963)

En la vida real, Ernie Davis nunca llegó a debutar como profesional, al serle diagnosticada una leucemia apenas firmado su contrato con los Cleveland Browns.

Previamente, en "Un domingo cualquiera" (Oliver Stone, 1999), Dennis Quaid se había convertido en Jack Cap Rooney, un jugador profesional en el ocaso de su carrera deportiva que intenta reivindicarse en los antaño poderosos Miami Sharks, bajo la batuta del exigente entrenador Tony D´Amato (Al Pacino).


Dennis Quaid, Jamie Foxx y Al Pacino

En la misma línea argumental se sitúa la taquillera "Un sueño posible" (John Lee Hancock, 2009), basada en una historia real relatada en el libro original del escritor Michael Lewis, donde contemplamos la historia de Michael Oher (Quinton Aaron), un corpulento muchacho de color sin hogar y traumatizado acogido por una familia blanca que le sirve de apoyo para triunfar en su vida personal y deportiva como jugador de fútbol americano. En la vida real, Quinton también ha destacado como un tenaz luchador contra del acoso escolar desde The Quinton Aaron Foundation.



Finalmente, el 28 de noviembre de 2016 se estrellaba cerca de Medellín (Colombia) el avión que transportada a la Associação Chapecoense de Futebol que iba a disputar la final de la Copa Libertadores de América, falleciendo 71 de los 77 ocupantes. 

46 años antes, el 14 de noviembre de 1970, en otra aciaga noche lluviosa, un DC-9 de la compañía Southern Airlines chocaba con una colina cercana al aeropuerto de Huntington Tri-State (Virginia Occidental). A bordo viajaba el equipo de futbol americano de la Universidad de Marshall, pereciendo 70 personas de su cuerpo deportivo y técnico, seguidores y 5 miembros de la tripulación. No hubo supervivientes. "Equipo Marshall" (McG, 2006) nos cuenta la reconstrucción de la escuadra llevada a cabo por el entrenador Jack Lengyel (Matthew McConaughey) a partir de un grupo de inexpertos novatos.